lunes, 8 de julio de 2013

Caballeros de Colón (3) Vicente Alcoseri


Hace 6 horas 

Hoy, una vez más nuestro V:. H:. Roberto Augusto Flores Garza nos habla de la trama conspirativa del Vaticano contra Nuestro México, las razones y las acciones de esta intriga clerical contra nuestra nación nos las va revelando paso a paso y de forma muy amena nuestro Q:.H:. Roberto Flores - Hoy me permití incluir una caricatura que actualizaría la situación de advertencia, una advertencia que hacemos los masones del presente a los conciudadanos del presente, pues hoy, la trama Vaticana contra México sigue-
El V:.H:. Roberto Augusto Flores Garza nos comenta:
CAPITULO 10
La iglesia necesitaba alguien, urgentemente, que pudiera manipular a su antojo y que acabara con la vida de los “enemigos de la santa iglesia “El primero: Obregón., luego seguirían Calles y todos los demás. Este asesino, debería ser tan embrutecido por el fanatismo que aceptara matar para ser beato. Sacrificarse por los santos curas. Ofrendar su vida por ellos. Y, utilizaron a la muy famosa “madre Conchita “Concepción Acevedo de la Llata. Apoyo: la santa madre iglesia; los miembros del santo rosario; los miembros de la rodilla sangrante; miembros acejotaemeros, del escapulario sudado, los imprescindibles Caballeros de Colón y otros lame curas más que por poco espacio no mencionamos. Comunicarse, lo más pronto posible, con la madre conchita. Entre paréntesis, era tía de Luis N. Morones. Ya veremos que chulada pasa. ¡A la tía se le arrima, como dicen para el rancho!
Y lo encontró; sin twitter, ni Messenger, ni mail, ni celulares, ni internet. Se llamaba, el pobre fanático José de León Toral. Lo convirtieron en asesino—jamás será santo—en nombre de Cristo para que los curas sigan viviendo como príncipes.
Los curas a levantar crucifijos para que los fanáticos maten en su nombre. Y piensan pero no lo dicen: Ahora no tenemos que cuidarnos de utilizar el nombre y la cruz. Los gringos, en esto no se meten mucho, solo piensan en su beneficio. Además, estamos defendiendo a Cristo. Pues bien, al fanático que encontraron se llamó Luis Navarro Origel, claro para colaborar en el asesinato de Obregón. Nativo de Pénjamo. ¡Pobre fanático!, nadie, ni ustedes que leen esto lo recuerda, menos la iglesia. Lo utilizaron para sus nefastos fines y adiós. Si te vi ni me acuerdo...
Pero con esto le sacaron dinero al pobre pueblo. ¡Y no nomas dinero, lo peor! Sus vidas, su fe y creencia! Que infamia de curas. –Declararon desde los pulpitos y en todas las formas de comunicación posibles: Oración—por cierto ellos confunden para su beneficio el rezo con la oración—más luto y más boicot, igual a victoria. Acto seguido suspendieron los actos religiosos y cerraron las iglesias. Sabían que el pobre pueblo fanatizado necesitaba del alivio espiritual que daban en el culto, y ¡Se lo negaron! Por eso a los hombres libres y de buenas costumbres no nos quieren y hasta nos excomulgan, cosa que nos vale un poco menos que una triste, celestial y pontificia tiznada, porque nosotros el alivio espiritual lo tenemos en vivo, en directo, a todo color y sin intermediarios. ¡Ah, y sin costo!.
Pero le echaron la culpa al Gobierno. La oración fue de las viejas beatas y los fanáticos que las seguían. El luto: para los deudos de los muertos... Y seguirán, por desgracia, las infamias de los curas utilizando la religión, el sentimiento espiritual y la calma que da esto a los creyentes. “Yo, cura, tengo la iglesia y el perdón de tus pecados, pero, mira, el Gobierno ateo no me deja.” ¡Acábalo. Toma el puñal y mata a los impíos. Serás santificado. Irás al cielo. Si no lo haces, serás excomulgado eternamente!. ¡Te condenarás, te condenarás y sufrirás por los siglos de los siglos!
El 2 de agosto de 1926, el diario vaticano “lo observatore romano, publicó la opinión papal respecto del conflicto religioso-católico en México: “No les queda a las masas que no quieran someterse a la tiranía y, a las cuales no detienen las exhortaciones pacificas del clero, otra cosa que la rebelión armada” ¡Que exhortación tan católica, apostólica, pacífica, eclesiástica y respetuosa de la Soberanía de otro Estado!. Para que veamos, a los curas, al Estado Vaticano, no les importa la Soberanía ni el respeto que debe tener a otro Estado. Les importa la manipulación de conciencia para seguir viviendo y ordenando como Príncipes... Mayor cinismo en ninguna otra creencia. Santificada por el papa la guerra cristera y a matar infieles. Y ¿los curas? en sus santos y principescos aposentos santificando beatas, rezando rosarios y servidos por las lindas y católicas monjitas, si, porque las no tan agraciadas se quedan encerraditas. El pueblo mexicano. Éntrenle para que se salven .De otra manera, te condenarás o comprarás indulgencias y con esas nosotros ordenamos a dios que te salve.
Pero el vaticano no estaba contento. O, todo, o todo. ¡Siempre lo hemos obtenido con el temor a lo desconocido que nosotros administramos! ¡Somos los administradores del miedo!.-- Y, arrojan más leña y gas al fuego sin importarle el pueblo Mexicano. ¿Alguna vez le ha importado para algo bueno? Después haremos beatos y hasta santos “güeritos “para no faltarle el respeto a los anglos, como a Juan Diego. Era prieto, raza de bronce, pero lo hicimos güerito. ¡Nomás mírenlo ahora! Milagro!. Y, ¿la morenita? Espérate esa es para que nos deje más billetes y más y más fanáticos. ¡La idolatría deja!. Pregúntenle a Shulemburg.Lástima ya se murió pero dejó a su familia un pequeño capital de 5 millones de dólares, parte de lo que pudo” mochar “de las limosnas de la Basílica Guadalupana.
Y pio xi publica la encíclica ¡! Inquis afflictuisque ¡! Que latinajo tan hermoso. Faltaba más. – ¡En ella ordena a los católicos mexicanos a formar un ejército ordenado e instruido, (sí como no, sobre todo instruido, leído y escreibido como dicen para el rancho. ) que presente un frente irresistible a sus adversarios!! Y perdonen, pero yo el papa, me tengo que retirar a mis santos aposentos; ustedes fieles y fanáticos a romperse el alma por nosotros. Que beatitud de cura. Hay que hacerlo santo fast trak! CONTINUARÁ.
(3) Vicente Alcoseri

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